Día 113 · jueves, 23 de abril

Pide Sabiduría

"Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada."SANTIAGO 1:5

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Transcripción

Hola, mi querido… qué bueno tenerte hoy. Es By God's Call — día 113, Pide Sabiduría.

"Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada." Santiago, capítulo uno, versículo cinco.

Quédate con esa palabra un momento. Santiago no escribe esto para quienes tienen todo resuelto. Lo escribe para personas en medio de pruebas — personas que tienen que tomar una decisión difícil y no saben hacia dónde ir. Lo escribe para ti, hoy.

Y lo primero que hace es voltear la debilidad al revés. Reconocer que no sabes no es un fracaso. Es el punto de partida. Dios no está esperando que llegues con todas las respuestas. Está esperando que llegues. Nada más. Con tu falta. Con tu duda. Con el peso que cargaste al despertar esta mañana.

Porque fíjate qué directo es el versículo: no te manda a buscar una fórmula, no te dice que consultes a diez personas, no te pide que primero lo tengas todo claro. Te dice que pidas a Dios. La oración más sabia que puedes hacer hoy puede ser la más sencilla que hayas hecho en tu vida — "Señor, no sé. Enséñame." Cuatro palabras. Sin adorno. Sin protocolo. Es exactamente esa honestidad la que abre la puerta.

Y hay algo más aquí que no podemos dejar pasar: Dios da sin reproche. Santiago escoge esa palabra con cuidado. Sin cobrarte, sin fruncir el ceño, sin poner los ojos en blanco porque volviste con la misma pregunta por tercera vez. Dios no se cansa de ti. No suspira de impaciencia cuando apareces de nuevo con la misma duda. Él da. Abundantemente. Con gusto.

Piénsalo. Cuánto tiempo gastamos pretendiendo que sabemos, tratando de aparentar que tenemos la respuesta, con miedo de que pedir ayuda sea señal de debilidad. Y aquí está Dios diciendo — no, hijo mío. Pide. Para eso estoy.

Y la promesa al final del versículo no tiene condicional. No dice "quizás". No dice "a lo mejor". Dice: le será dada. Punto. Quien le pide sabiduría a Dios nunca se va con las manos vacías. Nunca. Esa es la garantía. No de que la decisión será fácil, no de que el camino estará libre de dolor — sino de que no vas a enfrentar la prueba solo, a oscuras, sin dirección.

Entonces hoy, antes del desayuno, antes de abrir el teléfono, antes de empezar a resolver el día — detente. Piensa en esa decisión que más te pesa ahora mismo. Tú sabes cuál es. Dile su nombre en voz alta. Y con una frase honesta — solo una — pídele a Dios sabiduría para ella. No un discurso. No una lista. Una frase verdadera. Eso es suficiente. Eso es el comienzo.

Quédate con Dios. Ora — y luego, actúa. Hasta mañana.