Día 96 · lunes, 6 de abril

Resurrección y vida

"Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá."JUAN 11:25

Escucha - el llamado de hoy en portugués, inglés o español

Transcripción

Hola, mi querido… qué bueno tenerte hoy. Es By God's Call — día 96, Resurrección y vida.

Escucha estas palabras de Jesús — déjalas entrar: "Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá." Juan 11:25.

Fíjate en lo que dijo. No dijo "yo haré resurrecciones". No dijo "yo prometo una resurrección". Dijo — yo soy. La resurrección no es un evento que Él programa para un día lejano. La resurrección es una persona. Y esa persona tiene nombre: Jesús. Nuestra esperanza no es una fecha en el calendario — es un rostro. Es Alguien que está presente, ahora, aquí.

Y presta atención a quién se lo dijo. Se lo dijo a Marta — una mujer al cuarto día de su duelo. Cuatro días. Ya había llorado hasta quedarse sin lágrimas. Ya había sepultado a su hermano. La situación, a los ojos del mundo, ya estaba cerrada. Es exactamente en ese momento — en el corazón de la pérdida, en el fondo del pozo — que Jesús abre la boca y hace la declaración más grande de la historia humana. Él no espera a que la vida mejore para aparecer. Aparece en medio del dolor.

¿Y qué dice sobre la muerte? Aunque esté muerto, vivirá. Piénsalo. En Jesús, la muerte deja de ser punto final. Se convierte en una coma. Una pausa en la frase — no el fin de la historia. Lo que parecía el final definitivo, en Jesús, es apenas una transición. Eso cambia todo. Cambia cómo enfrentas la pérdida. Cambia cómo enfrentas lo que parece muerto en tu vida hoy — la relación que no sobrevivió, el sueño que fue enterrado, la esperanza que parecía extinguida.

Pero no te quedes solo en la promesa futura. Jesús dice que Él es la vida — en presente. La vida eterna no es únicamente una herencia para después de la muerte. Empieza ahora. En el instante en que crees, la vida de Dios ya está fluyendo en ti. Hoy. No cuando mueras. Hoy.

Y entonces — y esto es lo que me parte el corazón en este texto — después de decir todo eso, Jesús no sigue de largo. Se vuelve hacia Marta y le hace una pregunta. Una pregunta directa, personal, sin rodeos: ¿crees esto? No "¿lo cree la humanidad?" No "¿lo enseña tu religión?" Tú — ¿crees esto? La doctrina más hermosa del mundo solo se vuelve fe cuando alguien responde. Personalmente. Con nombre propio.

Por eso hoy, quiero invitarte a hacer exactamente eso. Piensa en una situación en tu vida que parece muerta. Un proyecto. Una persona. Una esperanza. Algo que, a tus ojos y a los ojos del mundo, ya se fue, ya terminó, ya no tiene salida. Y esta mañana — en voz alta, de verdad, no solo en tu mente — respóndele a Jesús. Di: "Sí, Señor, yo creo." Y entrégale esa situación. No como una fórmula mágica. Como un acto de fe real, deliberado, valiente — la respuesta de alguien que cree que Jesús es quien dijo ser.

Quédate con Dios. Ora — y luego, actúa. Hasta mañana, mi querido.