Día 75 · lunes, 16 de marzo
"Entonces les dijo: Del devorador salió comida, Y del fuerte salió dulzura. Y ellos no pudieron declararle el enigma en tres días."JUECES 14:14
Los mensajes de voz oficiales se están preparando. Las grabaciones de prueba se han eliminado para que solo se publique el audio aprobado de la Escritura.
Hola, mi querido… qué bueno tenerte hoy. Es By God's Call — día 75, Dulzura en lo Fuerte.
"Del devorador salió comida, y del fuerte salió dulzura." Jueces 14:14.
Este es el enigma que Sansón propuso en un banquete de bodas, y detrás de él hay una historia que vale la pena contar despacio.
Antes de esto, Sansón se había enfrentado a un león solo, en el camino, y el Espíritu de Jehová le había dado fuerza para despedazarlo con sus propias manos. Un encuentro violento, peligroso, del tipo que deja marca. Pero el tiempo pasó, y cuando volvió por el mismo camino, encontró algo sorprendente: un enjambre de abejas había hecho miel dentro de la osamenta de ese mismo león. El lugar de la amenaza se había convertido en lugar de alimento. Sansón comió de la miel, les dio a sus padres, y guardó el secreto — un secreto que solo él conocía, porque solo él había visto a ese león muerto y esa miel escondida.
Y fue ese secreto lo que convirtió en enigma: "del devorador salió comida, y del fuerte salió dulzura." Nadie en el banquete tenía cómo resolverlo solo. No porque fueran poco inteligentes, sino porque el misterio exigía revelación, no deducción. Tres días lo intentaron, y no lo lograron.
Mi querido, quiero que prestes atención a esto: el león que atacó a Sansón, que representaba peligro, amenaza, dolor — ese mismo león, tiempo después, se convirtió en fuente de dulzura. Lo que quiso destruirlo terminó alimentándolo. Y eso no es coincidencia. Ese es el patrón de Dios.
¿Alguna vez has tenido un león así en tu vida? ¿Una temporada que atacó, que rugió, que parecía que te iba a devorar por completo — una pérdida, una enfermedad, una traición, un fracaso? No estoy diciendo que el dolor haya sido bueno. No lo fue. El león era real, y el ataque fue real. Pero el Dios que permitió que Sansón volviera por ese camino es el mismo Dios que puede llevarte de regreso al lugar de tu dolor y mostrarte miel donde solo viste destrucción.
Este tipo de transformación no viene del esfuerzo humano. Ninguna estrategia, ninguna fuerza de voluntad convierte por sí sola un ataque en alimento. Eso es firma de Dios. Es Él quien toma lo que parecía perdido y hace brotar allí exactamente lo que va a alimentarte a ti — y, muchas veces, a alimentar también a otras personas a través de tu historia.
El enigma de Sansón no podía resolverse desde afuera. Necesitaba ser revelado. Y tu propia historia de dolor transformado en dulzura tampoco tendrá sentido para quien no vivió lo que tú viviste. Pero para ti, que atravesaste el león, la miel tiene un sabor que nadie más entiende del todo. Y ese sabor es el que sostiene tu fe.
Entonces hoy, haz esto: toma un papel y escribe una dificultad que ya atravesaste — puede ser antigua, puede ser reciente. Y después, en voz alta, identifica un bien concreto, real, específico, que Dios ya sacó de ahí. No minimices el dolor. Solo reconoce la miel que ya apareció, aunque sea pequeña.
Dios sigue sacando dulzura de lo que parecía solo destrucción.
Quédate con Dios. Ora — y luego, actúa. Hasta mañana, mi querido.