Día 62 · martes, 3 de marzo

Fuerte y Valiente

"Esforzaos y cobrad ánimo; no temáis, ni tengáis miedo de ellos, porque Jehová tu Dios es el que va contigo; no te dejará, ni te desamparará."DEUTERONOMIO 31:6

Archivo de audio pronto

Los mensajes de voz oficiales se están preparando. Las grabaciones de prueba se han eliminado para que solo se publique el audio aprobado de la Escritura.

PortuguêsEnglishEspañol

Transcripción

Hola, mi querido… qué bueno tenerte hoy. Es By God's Call — día 62, Fuerte y Valiente.

"Esforzaos y cobrad ánimo; no temáis, ni tengáis miedo de ellos, porque Jehová tu Dios es el que va contigo; no te dejará, ni te desamparará." Deuteronomio 31:6.

Imagina ese momento. Moisés tiene ciento veinte años. Sabe que va a morir pronto — Dios ya le dijo que no cruzaría el Jordán, que vería la Tierra Prometida desde lejos, pero no pondría un pie en ella. ¿Y qué hace con el poco tiempo que le queda? No habla de sí mismo. No se lamenta por lo que no vivirá para ver. Se vuelve hacia el pueblo — y habla valentía sobre ellos.

Eso ya me enseña algo antes de llegar al versículo. El liderazgo maduro, la fe madura, termina señalando hacia adelante, hacia los que se quedan, no hacia atrás, hacia sí misma.

Ahora mira las dos órdenes que da: "esforzaos" y "no temáis." Fíjate que no son dos consejos distintos. Son la misma verdad vista desde dos ángulos. Porque el valor no es la ausencia del miedo — es lo que queda cuando el miedo pierde el mando. Puedes sentir el miedo tocando a la puerta y aun así ser fuerte. La fortaleza no es la ausencia del sentimiento; es la negativa a dejar que el sentimiento decida por ti.

Pero fíjate en algo fundamental: Moisés no deja esas órdenes en el vacío. No dice "esforzaos" y punto final, como si fuera solo fuerza de voluntad, solo disciplina, solo apretar los dientes. Dice "esforzaos… porque." Y ahí llega el motivo. "Porque Jehová tu Dios es el que va contigo." El valor de Israel no nacería de su propia capacidad. Nacería de la compañía. Y tu valor hoy tampoco nace de que seas lo suficientemente fuerte — nace de saber quién camina a tu lado.

Y entonces llega la parte que más me toca de este versículo: "no te dejará, ni te desamparará." Dos negaciones, apiladas, una sobre otra, como si Dios estuviera diciendo: sé que vas a dudar de esto, así que te lo voy a garantizar dos veces. No existe escenario — ninguno, en ningún lugar, en ninguna circunstancia — donde Él suelte tu mano. Esta es una promesa sin letra pequeña.

Esa misma palabra, un capítulo después, Dios se la repite directamente a Josué — que estaba a punto de cruzar un río, enfrentar ciudades fortificadas, liderar a todo un pueblo hacia una tierra desconocida llena de gigantes. Si esa promesa fue suficiente para sostener a Josué frente a todo eso, es suficiente para sostenerte a ti frente a lo que estás enfrentando hoy — sea cual sea tu gigante, tu río, tu tierra desconocida.

Entonces, mi querido, antes del desayuno, haz algo sencillo. Piensa en el desafío específico que te aprieta hoy — puede ser una conversación difícil, un examen, una decisión, una incertidumbre económica. Y di en voz alta: "Seré fuerte y valiente." No porque tú puedas solo. Sino porque Jehová tu Dios va contigo. Nunca te va a dejar. Nunca te va a desamparar.

Quédate con Dios. Ora — y luego, actúa. Hasta mañana.