Día 53 · domingo, 22 de febrero

Oye, Ama

"Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es. Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas."DEUTERONOMIO 6:4-5

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Transcripción

Hola, mi querido… qué bueno tenerte hoy. Es By God's Call — día 53, Oye, Ama.

Deuteronomio 6, versículos 4 y 5. Estas son, quizás, las palabras más repetidas en la historia de Israel: "Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es. Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas."

Este texto se llama el Shemá — la palabra hebrea para "oye" — y durante más de tres mil años, generaciones de judíos fieles lo recitaron cada mañana y cada noche. No es un versículo cualquiera. Es la confesión central de la fe de Israel. Y fíjate bien: antes de cualquier mandamiento, antes de cualquier ley, antes de cualquier regla de conducta, viene una verdad sobre quién es Dios. La ética nace de la teología. No puedes vivir bien sin primero saber a quién sirves.

"Jehová uno es." Piensa en el mundo en que se dijeron estas palabras — un mundo lleno de dioses en competencia, un dios para la lluvia, otro para la cosecha, otro para la guerra, otro para el amor. Y en medio de esa multitud de divinidades, Israel se levanta y declara algo revolucionario: no hay división. No hay lealtad compartida. El Señor es uno solo — y por lo tanto, tu corazón también necesita ser uno solo delante de él.

Y entonces viene el mandamiento que fluye directamente de esa verdad: ama. Fíjate que Dios no se detiene en "obedece" o "sirve". Dice: ama. Porque la fe bíblica, desde el principio, nunca fue solo un conjunto de reglas para cumplir. Fue — y es — una relación para vivir. Dios no quiere súbditos que sigan órdenes con el corazón distante. Quiere hijos que lo amen de cerca.

Y mira cómo se describe ese amor: con todo el corazón, con toda el alma, con todas las fuerzas. Tres palabras, pero una sola persona amando sin guardarse nada. No es el corazón un domingo y las fuerzas el resto de la semana. No es el alma en la oración y el corazón en otro lado durante el trabajo. Es la persona entera, integrada, amando sin división — porque el Dios a quien ama también es uno solo, sin división.

Y aquí hay algo que quizás ya sabes, pero vale la pena recordar hoy: cuando le preguntaron a Jesús, siglos después, cuál era el mandamiento más grande de toda la Ley, no inventó nada nuevo. Fue directo a estas palabras. Citó el Shemá. Porque todo lo que Jesús enseñó — cada parábola, cada milagro, cada palabra sobre el Reino — tiene su raíz aquí. En el amor completo, indivisible, hacia un Dios que también es completo e indivisible.

Entonces hoy, antes del desayuno, quiero que hagas dos cosas. Primero, declara el Shemá en voz alta — no de prisa, despacio, dejando que las palabras te atraviesen. "Jehová es uno solo. Yo lo amaré de todo mi corazón, de toda mi alma, con todas mis fuerzas." Y segundo: elige una decisión concreta de hoy que solo tenga sentido si esto es verdad — si Dios realmente es el único Señor de tu vida. Quizás sea rechazar una tentación. Quizás sea priorizar un tiempo con él antes del trabajo. Quizás sea confiarle un área donde has intentado controlarlo todo tú solo.

Oye. Ama. Sin división.

Quédate con Dios. Ora — y luego, actúa. Hasta mañana, mi querido.