Día 23 · viernes, 23 de enero

Mira las aves

"Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas?"MATEO 6:26

Escucha - el llamado de hoy en portugués, inglés o español

Transcripción

Hola, mi querido… qué bueno tenerte hoy. Es By God's Call — día 23, Mira las aves.

Escucha esta palabra. Déjala caer despacio.

"Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas?" Mateo 6, verso 26.

Jesús no vino a discutir con tu ansiedad. No llegó con argumentos ni con lógica fría. Llegó con una imagen. Llegó con una orden tan sencilla que casi la pasamos por alto: mirad las aves. Porque la preocupación siempre quiere que mires hacia adentro — hacia lo que falta, hacia lo que podría salir mal, hacia el número de la cuenta bancaria. Y Jesús dice: no. Levanta los ojos. Mira lo que el Padre ya está haciendo.

Esas aves no tienen graneros. No tienen proyecciones financieras. No tienen fondo de emergencia. Y sin embargo, cada mañana vuelan. Cada mañana cantan. Cada mañana comen — porque el Padre celestial las alimenta. La provisión no viene del almacén; viene del carácter de Dios. Él lleva mucho tiempo preparando mesas en el desierto. Cada gorrión alimentado es un sermón pequeño y silencioso sobre quién es Él.

Y luego Jesús te mira a ti — te mira a mí — y hace una pregunta que no necesita respuesta, porque la respuesta ya está escrita en la creación entera: ¿No valéis vosotros mucho más que ellas? El argumento va de lo menor a lo mayor. Si el Padre cuida de lo que vuela y desaparece, de lo que no tiene nombre ni historia — cuánto más va a cuidar de sus hijos e hijas. Dios no va a olvidar tu nombre. No va a olvidar tu necesidad. Eso no es posible.

Pero necesito decir algo que importa mucho. Confiar no es quedarse quieto. Las aves igual se levantan al amanecer; igual buscan. La fe no cancela el trabajo — cancela la ansiedad con que lo hacemos. Hay una diferencia enorme entre trabajar con paz y trabajar con miedo. Dios te llama a lo primero.

Y hoy te llama a algo concreto. Antes del desayuno — antes de abrir el teléfono, antes de revisar los mensajes — asómate a la ventana. O sal afuera, respira el aire de la mañana, y quédate hasta ver un ave. Una sola. Y cuando la veas, agradece a Dios en voz alta — con palabras, no en silencio — por una provisión específica que Él ya ha hecho en tu vida. No una provisión futura. Una que ya ocurrió. Deja que la gratitud salga por la boca. Hay poder en eso. Hay memoria en eso. Y la memoria de la fidelidad de Dios es la mejor medicina contra la ansiedad de mañana.

Las aves cantan antes de que salga el sol. No esperan tener certeza para confiar. Tú tampoco necesitas.

Quédate con Dios. Ora — y luego, actúa. Hasta mañana, mi querido.