Día 18 · domingo, 18 de enero

Yo Soy el que Soy

"Y respondió Dios a Moisés: YO SOY EL QUE SOY. Y dijo: Así dirás a los hijos de Israel: YO SOY me envió a vosotros."ÉXODO 3:14

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Transcripción

Hola, mi querido… qué bueno tenerte hoy. Es By God's Call — día 18, Yo Soy el que Soy.

"Y respondió Dios a Moisés: YO SOY EL QUE SOY. Y dijo: Así dirás a los hijos de Israel: YO SOY me envió a vosotros." Éxodo 3:14.

Esta escena empieza de una manera casi sencilla. Moisés está en el desierto, cuidando ovejas — el rebaño de su suegro, ni siquiera el suyo. Es un trabajo repetitivo, común, del tipo que ya llevaba haciendo cuarenta años. Y es justo en medio de esa rutina que nota una zarza ardiendo — pero que no se consumía. A Dios le encanta interrumpir lo ordinario. Muchas veces es exactamente ahí, en medio de la rutina más sencilla, donde elige aparecer.

Moisés se acerca, y Dios le habla desde el fuego. Y después de llamarlo a una misión enorme — sacar a todo un pueblo esclavizado de la mano de Egipto — Moisés hace la pregunta obvia: "Y si me preguntan cuál es tu nombre, ¿qué les digo?"

Y la respuesta de Dios es una de las cosas más profundas de toda la Escritura: "YO SOY EL QUE SOY."

Fíjate que esto no es exactamente un nombre, en el sentido en que solemos pensar. No es como "Juan" o "Ana", una etiqueta que distingue a una persona de otra. Es una declaración de existencia absoluta. Dios no está diciendo "soy fuerte" o "soy bueno" o "soy fiel" — aunque todo eso sea cierto. Está diciendo algo más fundamental: yo simplemente Soy. No dependo de nada para existir. No fui creado, no tengo principio, no necesito compararme con nada para ser definido. Todo lo que existe, existe porque yo Soy.

Y mira el tiempo verbal: presente. No "Yo Era" — como si Dios fuera solo un recuerdo del pasado, algo que los patriarcas conocieron pero que ahora está lejano. Y no "Yo Seré" — como si su presencia fuera una promesa reservada solo para el futuro. Yo Soy. Ahora. Con Moisés, en aquel desierto, frente a aquella zarza. Y contigo, hoy, en medio de tu rutina más común.

Y hay otro detalle que cambia todo para Moisés: él no va a Egipto con su propia autoridad. Él, que tartamudeaba, que tenía miedo, que se sentía demasiado pequeño para la misión — él va enviado por Yo Soy. No es Moisés enfrentando al Faraón. Es Yo Soy enviando a un mensajero. Esa diferencia cambia el peso de todo lo que estaba a punto de enfrentar.

Y ese nombre no se queda atrapado en el Antiguo Testamento. Siglos después, Jesús va a estar frente a los líderes religiosos y va a decir sobre sí mismo: "Antes que Abraham fuese, Yo Soy." Misma frase. Misma declaración de eternidad. Misma gloria — ahora revelada en carne, caminando entre nosotros. El Dios de la zarza y el Jesús de los evangelios son el mismo Yo Soy.

Entonces hoy, antes del desayuno, quiero que hagas algo sencillo. Quédate en silencio por un minuto — solo un minuto. Y declara en voz alta: "Yo Soy está conmigo ahora." No en el pasado, no solo en el futuro — ahora, en este minuto, en esta mañana común que estás a punto de vivir. Y luego, entrégale tu tarea más difícil de hoy. Esa conversación que estás evitando. Esa decisión que pesa. Entrégala — porque quien te envía no eres tú, es Yo Soy.

Quédate con Dios. Ora — y luego, actúa. Hasta mañana, mi querido.